Villa González: La Barbarie Misógina y la Justicia que Baja la Mirada
No es un “caso”. Es un crimen. Es la expresión más brutal y cobarde del poder patriarcal, destilada en la violencia de unos y la complicidad de muchos. La joven de 21 años de Villa González no es una “víctima” en el frío lenguaje de los expedientes; es una sobreviviente de la triple barbarie que esta sociedad machista reserva para las mujeres: la agresión física, la tortura digital y la agresión social.
Primero, el cuerpo. La droga, el abuso, la vulneración absoluta. Luego, el escarnio. El video filmado por sus propios verdugos –esa prueba del delito que se convierte en trofeo– circulando por las redes sociales, esos nuevos patíbulos digitales donde la misoginia se disfraza de entretenimiento. Aquí no hay lugar para eufemismos: esto es una violación, y luego, una lapidación pública. Cada reproducción, cada compartir, cada comentario obsceno es un nuevo golpe, una nueva complicidad con los agresores.
El Estado y su maquinaria de justicia tienen una deuda de sangre simbólica con nosotras. Su lentitud es complicidad. Su burocracia, es un insulto y podríamos afirmar que una muerte en vida . ¿Dónde está el protocolo que protege? ¿Dónde está la investigación ágil que rastrea hasta el último de los responsables, no solo los que pusieron las manos, sino los que difundieron el horror? Exigir “justicia con enfoque de dignidad” es quedarse corto. Exigimos justicia con rabia.
Exigimos que el grito de ella sea escuchado por encima de los murmullos que, seguro, ya intentan preguntar qué llevaba puesto, con quién andaba, por qué bebió, que hora eran o dónde estaba.
Este hecho no “expone la gravedad”; la evidencia con saña. No “plantea desafíos”; desnuda fracasos. Interpela directamente a un sistema que sigue viendo la violencia sexual como un “asunto de mujeres” y no como una crisis de seguridad pública y una falla estructural de la humanidad de los hombres.
Desde La Tertulia Feminista SUR decimos: basta. Basta de la doble victimización. Basta de que nuestra dignidad sea pisoteada primero en un lugar oscuro y luego en la plaza pública de internet (Redes Sociales) . Lo ocurrido en Villa González no es un hecho aislado; es la norma en un país, en un mundo, que nos enseña a tener miedo en lugar de enseñarles a ellos a no violar.
La comunidad que se indigna y exige justicia es el único faro en esta noche de horror. Su rabia es la nuestra. No pedimos clemencia. Exigimos consecuencias.
Exigimos que el peso de la ley caiga sobre todos los implicados con una contundencia que sirva de precedente: que sepan que el cuerpo de una mujer no es territorio de conquista, que su dolor no es espectáculo y que nuestra solidaridad es la trinchera desde la que no nos callaremos hasta verlas libres.
Justicia para ella. Justicia para todas. Ni una menos.
Tertulia Feminista Sur..
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